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Espectáculos inconvenientes
 
 
 
 
El cine, la televisión, la pornografía y el baile
 
 
En el tiempo de Israel no existía nada de lo que acabo de citar, sin embargo a través de todas las generaciones Dios ha expresado sus mensajes de amonestación a todos lo hombres, por eso la palabra de Dios dice lo siguiente:
 
Entonces les dije:  Cada uno eche de sí las abominaciones de delante de sus ojos, y no os contamineís con los ídolos de Egipto.  Yo soy Jehóva vuestro Dios.
Ezequiel 20:7
 
 
Hoy en día perfectamente podemos clasificar de abominaciones la gran mayoría de los crimenes que se presentan en las películas que se presentan en las salas de cine y en lo televisores de nuestras propias casas.
 
Si el profeta Ezequiel pudiera hablarnos hoy sin ninguna duda alzaría su voz contra las abominaciones que ensucian las pantallas de los televisores y los cines de hoy.
 
Muchas de las revistas que se distribuyen hoy en día también son abominaciones delante de nuestro Dios, es importante que como hijos de gran Rey nos abstengamos de todo esto, porque no debemos contaminarnos con todo aquello de lo que el mundo se alimenta.
 
Nosotros somos un pueblo que se está preparando para el pronto regreso de nuestro Señor Jesús...
 
 
En las Sagradas Escrituras hay promesas muy hermosas para todos aquellos que deciden  caminar en rectitud y pureza delante de Dios y de los hombres
 
 
Isaías 33:15 y 16
El que camina en justicia y habla lo recto, el que abborrece la ganancia de violencias, el que sacude sus manos para no recibir cohecho, el que tapa sus oídos para no oir propuestas sanguinarias, el que cierra sus ojos para no ver cosa mala, éste habitará en las alturas, fortaleza de rocas será su lugar de refugio, se le dará su pan, y sus aguas serán seguras.
 
 
Cómo Adventistas hemos atesorado éstas palabras por muchos años, pero debemos recordar que ésta promesa es para los justos , aquellos que cierran sus ojos y oídos para no ver ni escuchar cosas malas.
 
 
Todo aquello con lo que alimentamos nuestra mente tiene mucho que ver con la clase de personas que somos, es a saber la clase de vida que vivimos.
 
Hay una ley intelectual y espiritual según la cual modificamos nuestro ser mediante la contemplación.  La inteligencia se adapta gradualmente en los asuntos en que se ocupa.
Conflicto de los Siglos   Pág. 611
 
 
David nada sabía en cuanto a las películas ya que no existian en su tiempo, sin embargo escribió:
 
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad, Avívame en tu camino.
Salmo 119:37
 
 
Ciertamente algunos pocos programas son buenos, sin embargo la mayoría no, por eso deberiamos seleccionar cuidadosamente los programas que vemos.
 
 
Cómo podemos llegar a parecernos a nuestro Salvador cuando pasamos horas enteras contemplando cosas que están tan alejadas de su carácter.
 
 

EL BAILE

 CARLOS A. STEGER

BIBLICAL RESEARCH INSTITUTE

 

La Iglesia Adventista del Séptimo Día tradicionalmente ha enseñado que el cristiano no debe bailar, debido a que dicha práctica tiende a menoscabar y destruir la vida espiritual y moral. Sin embargo, muchos se preguntan: ¿Por qué no podemos bailar? Posiblemente conocen lo que enseña la iglesia, pero tienen dudas en cuanto a la base bíblica de tal enseñanza. ¿Acaso la Biblia no menciona al baile como una práctica aceptable? Si David bailó delante de Jehová, ¿por qué no lo podemos hacer nosotros?

El baile o la danza se mencionan un poco más de veinte veces en las versiones castellanas de la Biblia. Por ejemplo, la Reina-Valera Revisada (RVR), versión 1960, utilizada por la mayoría, se refiere al baile o la danza en 27 pasajes. El número de veces varía según la versión1 debido a que las ocho palabras hebreas utilizadas tienen más de un significado y pueden traducirse de distintas maneras. De un total de 139 veces que se usan estas palabras en el texto original, no alcanzan a 30 las veces que se pueden traducir como baile o danza. La mayoría de las referencias están en el Antiguo Testamento (22 veces en la RVR)> mientras que las 5 referencias del Nuevo Testamento se circunscriben a los Evangelios sinópticos.


Bailes o danzas con fines religiosos o de diversión

Un análisis de los 27 pasajes en los que la versión RVR se refiere al baile o la danza muestra que, con una sola excepción, en todos los casos se trata de una expresión de sano gozo y alegría, generalmente asociada a la adoración religiosa. Muchos pueblos vecinos de Israel practicaban el baile o la danza con otros fines, como el baile orgiástico y excitante de los cultos idólatras, o la danza fúnebre acompañando las ceremonias mortuorias. Pero los israelitas fueron diferentes. No se registra ni un solo ejemplo de danza sensual, ni tampoco de danza fúnebre en la Biblia. Por el contrario, la danza o el baile eran manifestaciones puras e inocentes de júbilo, la mayoría de las veces asociadas con la alabanza a Dios. Consideremos los textos más representativos.

Un buen pasaje para comenzar nuestro estudio se encuentra en el capítulo 3 de Eclesiastés, donde Salomón ilustra poéticamente el principio de que "todo tiene su tiempo" . Para ello se vale de una serie de contrastes bellamente arreglados en pares paralelos, un recurso típicamente hebreo En el versículo 4 dice que hay "tiempo de llorar, y tiempo de reír; tiempo de endechar, y tiempo de bailar". La idea es clara: bailar es una expresión de alegría en contraposición a endechar, así como reír denota gozo en contraste con llorar. La palabra hebrea que aquí se ha traducido como "bailar" significa básicamente "saltar", y así se traduce en siete de los nueve pasajes donde aparece en todo el Antiguo Testamento. En realidad, aun en nuestra cultura es muy común la manifestación de alegría mediante pequeños saltos, conducta que se puede observar en los niños cuando reciben una buena noticia, o en los jóvenes y adultos cuando festejen un gol en un partido de fútbol. Similarmente, en Salmos 30:11 y en Lamentaciones 5:15, la danza se presenta como sinónimo de alegría en contraste con el lamento o el luto, que en estos textos se considera un resultado de la providencia divina


El Antiguo Testamento presenta varios ejemplos de manifestaciones de alegría valiéndose de esta expresión. Uno puede imaginar a una adolescente, la hija de Jefté, que al recibir a su padre victorioso expresa su júbilo brincando inocentemente, como lo registra Jueces 11:34. De la misma manera, las mujeres de Israel salieron a recibir a Saúl y a David cantando y danzando para festejar el triunfo sobre Goliat y los filisteos (1 Sam. 18:6). En una oportunidad anterior, las mujeres israelitas habían expresado su gozo por la liberación milagrosa en el Mar Rojo mediante cantos y danzas (Exo.15:20, 21) En este caso, el canto y la danza fueron una manifestación de gratitud y alabanza a Dios.


Este y otros casos evidencian que, contrariamente a lo que ocurre en la cultura occidental, la danza en los tiempos bíblicos estaba estrechamente asociada con la adoración y la alabanza a Dios. El ejemplo más conocido es el de David encabezando la procesión que llevaba jubilosamente el arca a Jerusalén. Vestido con un efod de lino, atuendo característico de los sacerdotes, "David danzaba con toda su fuerza delante de Jehová" (2 Sam 6:14) Se puede entender mejor el significado de esta frase al leer en el versículo 16 que David "Saltaba y danza delante de Jehová". Nuevamente se presenta la danza como una manifestación física de alegría mediante saltos. Efectivamente, el relato enfatiza que el traslado del arca se realizó con gran alegría y júbilo (vs. 12, 15)


Es en este contexto que se aclara el sentido de las invitaciones del salmista a alabar a Jehová con danza registradas en Salmos 149:3 y 150:4.

Los últimos capítulos de Salmos utilizan un lenguaje figurado para llamar a la creación entera, animada e inanimada1 a alabar a Dios. Si bien no se puede tomar en forma literal todo lo dicho, estas expresiones referidas a la danza como parte del culto divino eran perfectamente normales para la mentalidad oriental. "La danza en los tiempos bíblicos era una manifestación externa de gozo santo, que se realizaba con el mismo espíritu con que se elevaban cantos de alabanza u oraciones de agradecimiento" (Comentado bíblico adventista, t1, p. 584; ver también el t.2, p.626).


Características de las danzas bíblicas

Del análisis de los textos bíblicos surgen claramente dos características del baile o la danza tal como la practicaban los israelitas en tiempos del Antiguo Testamento.


En primer lugar; nunca bailaban en grupos mixtos. Danzaban las mujeres solas (Éxo. 15:20; Juec. 21:21, 23; 1 Sam. 18:6, 7; 21:11, 29:5); o la hija de Jefté sola (Juec. 11:34); o David solo (2 Sam. 6:14, 16, 21; 1 Crón. 15:29); pero nunca en grupos mixtos. La única excepción se encuentra en Éxodo 32:17-19, donde Moisés dice que el culto al becerro de oro estaba acompañado de cantos (que de lejos padecían "alaridos de pelea") y danzas. Los israelitas habían aprendido a rendir este tipo de culto en Egipto, donde se adoraba al buey Apis, que representaba a Osiris, el dios Sol. El baile que usaban los egipcios en la adoración al buey Apis era indecente y sensual, e iba acompañado del más grosero libertinaje. Con los sentidos embotados por la ingestión de bebidas alcohólicas (Exo. 32:6), los israelitas se entregaron a una orgía desenfrenada. Dios la sintetizó diciendo que el pueblo se había "corrompido" (v 7) La palabra traducida "corrompido" es la misma que se utiliza en Génesis 6:12 para describir la condición del mundo antediluviano:
"Toda carne había corrompido su camino sobre la tierra". Evidentemente el Señor tenía sobrados motivos para desaprobar enérgicamente este único caso que se registra en la Biblia de un baile realizado por hombres y mujeres juntos. En todas las otras referencias bíblicas, el baile o la danza era realizada por un solo sexo.


En segundo lugar; el baile o la danza de los israelitas no se realizaba como una diversión sensual sino como una expresión de gozo o una manifestación de alabanza y adoración a Dios. En contraste con el baile desenfrenado que practicaban las naciones vecinas como parte de sus cultos idólatras> la danza de los israelitas no era pasional ni licenciosa. No existe pasaje bíblico que insinué una connotación sexual para la danza. Si ese hubiera sido el caso, se encontrarían alusiones a la danza en el Cantar de los Cantares; pero en este libro el baile o la danza no se mencionan siquiera una vez. Por otro lado, hay suficientes indicaciones en cuanto a la forma como se bailaba o danzaba en Israel como para descartar completamente todo propósito lujurioso. Las palabras hebreas dan la idea de saltos y movimientos circulares, sea en rondas o en forma individual, o como parte de las procesiones religiosas. Tampoco hay referencias a bailes realizados de noche, sino de día y al aire libre Además el atuendo de los participantes consistía normalmente de túnicas largas y sueltas, que no llamaban la atención a las formas del cuerpo.


Por todas estas características, entonces, es evidente que el baile o la danza de los tiempos bíblicos no era una diversión licenciosa. El único caso de baile excitante y sensual mencionado en la Biblia es el de la hija de Herodías, quien danzó seductoramente para el rey Herodes y sus huéspedes en el día de su cumpleaños (Mat. 14:6; Mar. 6:22). De hecho, no es éste un ejemplo digno de imitar, pues tuvo como consecuencia inmediata la muerte de Juan el Bautista1 y la extinción de la última oportunidad para arrepentirse que tenía Herodes.

¿Si los tiempos cambiaron, ¿no deberían cambiar los principios?

Hasta aquí el análisis de las referencias bíblicas acerca del baile y la danza. Lo realizado por los israelitas. Justifica que los cristianos del siglo XX participen de los bailes? Por lo ya expuesto podemos contestar simplemente que NO (ver patriarcas y profetas, p. 766).


Pero alguien podría preguntar: ¿No podríamos hacer bailes religiosos, como en los tiempos del Antiguo Testamento? La respuesta nuevamente es negativa1 por varias razones. En primer lugar, porque vivimos en una cultura diferente que la del Antiguo Testamento. Aunque el ser humano tiene las mismas emociones y sentimientos en todas las culturas, la forma de expresar esas emociones o sentimientos varía entre una cultura y otra.

 

El Baile - Parte Final

 
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