
Biografía de Don Emeterio Ochoa
Por Efrén Sánchez
Cronista Oficial Municipio Libertador
Don Emeterio Ochoa nació el día 9 de Marzo de 1909 en el sector de Laguna de García, las Palmas en Pregonero, Estado Táchira.
Desde joven se destacó por su gran amor a la ganadería. Ya que viajaba a los llanos apureños y barinenses por la famosa trocha llamada “Camino del Llano” a comprar ganado criollo, que en medio de grandes penurias y peligros trasladaba hasta la ciudad.
Contando con apenas 24 años, Emeterio Ochoa se estableció en los alrededores de la Hacienda Abejales, cerca del actual Colegio Valores Humanos de La Birmania.
En aquellos días vivir en esta región era un gran desafío y una tremenda aventura. Existían innumerables animales salvajes que merodeaban a los lugareños, los zancudos y las plagas azotaban constantemente a las personas y animales que por aquí vivían. Los caminos eran de tierra, los medios de transporte muy escasos; solo transitaban los caballos y demás bestias de carga.
El caudal del río Caparo en el invierno, por acción de las constantes lluvias inundaba los predios de los asentamientos campesinos.
Se recuerda que Don Emeterio Ochoa se trasladó algún tiempo después al sitio conocido como Los Corrales, en el barrio que lleva su nombre actualmente. Por tradición, oralidad y los Libros de la Municipalidad se sabe que él mencionó el 5 de agosto de 1933 como la fecha cuando se estableció en la zona, dando continuidad a su fundación, la cual compartió con Pedro y Florinda de Ramírez, José y Leocadia de Ramírez, Jacob de Molina, Ignacio Moreno, Agripina Mora, Manuel Contreras, Pedro Contreras y Timoteo Zambrano.
De sus tiempos de pleno vigor físico se recuerdan algunas de sus hazañas: Era un impetuoso ganadero, excelente escachador que lograba cortar los cachos de hasta 200 novillos en 4 horas con su resistente serrucho. También fue cazador de tigres salvajes utilizando para ello la afilada lanza que siempre llevaba cuando se internaba en las montañas y los bosques de aquel entonces.
Una anécdota que se evoca de su vida pública es cuando estuvo en plena gira política por las montañas de San Joaquín de Navay, (ya que fue fundador y entusiasta acérrimo del partido COPEI en Abejales). Un día que iba en su brioso caballo por la trocha en la montaña en compañía de sus amigos; la bestia se asustó súbitamente y de un certero movimiento lo lanzó a tierra, con la mala suerte de chocar su cabeza con una gran piedra. De su frente empezó a manar la sangre, pero no perdió el conocimiento; sus amigos se acercaron rápidamente y le preguntaron como se sentía, a lo que él replicó: “Que si Emeterio Ochoa llegaba a morir, no era nada o gran cosa, pero que si mataban a Rafael Caldera habría que cobrarlo”. Tal era su devoción a la causa social cristiana, que su nombre fue tomado en cuenta y llegó a ser presidente del Concejo Municipal, donde mostró un espíritu muy generoso, fue puntual en sus deberes, benevolente y hospitalario. Fue el desarrollador de importantes proyectos para Abejales; ya que gracias a sus generosas donaciones de terrenos, el pueblo de Abejales fue creciendo y se pudieron construir varias sedes para las instituciones de la localidad; tales como el liceo, la escuela, la iglesia, la alcaldía, el ambulatorio, etc.
Su nombre le fue asignado a una Escuela, a un Barrio y a una naciente Parroquia, como recuerdo a su invalorable labor a favor del Municipio Libertador.
Contando con 80 años, murió en Abejales el día 16 de Junio de 1989, dejándonos un legado de trabajo y lucha por la comunidad. Su ejemplo, su constancia y su valor nos servirá para emularlo y así convertirnos en personas que contribuyan con lo mejor de sí mismos para bien de todos.
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